¿Cómo gestionar el estrés en el trading?

Hoy tenemos un nuevo artículo de Adrián Oscar Vaca Guzmán en el que continuando con su serie de artículos sobre psicología en el trading hablará sobre el estrés, una de las emociones más peligrosas para un trader.
 

El estrés ocasionado por las actividades que llevamos a diario puede darnos muchos dolores de cabeza si no sabemos usarlo a nuestro favor. ¿Cómo podemos beneficiarnos de él? El estrés hace que el cuerpo y la mente se muevan, y podemos usarlo a nuestro favor. Allí viene la segunda incógnita ¿Cómo lo hacemos? Para continuar con el tema sobre el que he tratado en esta serie de artículos, retomo nuevamente “las emociones”.

El estrés es un componente psicológico, lo cual lo atañe a los sentimientos.

Así como mencionaba en un artículo anterior sobre las emociones por las que pasa un trader durante un día, nos generan estrés. A priori podemos verlo como algo negativo pero si sabemos cómo, lo podemos transformar en algo “positivo y redituable” a nuestras inversiones en el mercado.

Lo importante es “no desbalancear nuestra estrategia”. Una vez que entramos a operar sabemos de ante mano que podemos ganar o perder. Entonces ¿por qué preocuparnos? La preocupación constante nos lleva a un desgaste psicológico que puede llevarnos a “perder el equilibrio”, y no me refiero solo al dinero sino al control sobre nuestras decisiones.

Supongamos que nuestra estrategia es como un edificio y las tendencias alcistas y bajistas son como sismos. Al
igual que un edificio antisísmico, debemos mantenernos firmes frente a las ondas sísmicas. Recordemos que ganar o perder es inherente en la bolsa y no podemos predecir el futuro o manipular el mercado a nuestro favor. Seamos realistas, el mercado de valores es un mundo apasionante pero no por ello carente de dificultades.

Si fuéramos un “Edificio Estresado”, ante el más mínimo movimiento nos cobraríamos varias vidas. Un “Trader Estresado”, fuera de su equilibrio, no vería las ondas expansivas y sucumbiría ante el estruendo.

El estrés no es un buen consejero, pero si lo detectamos y analizamos el porqué del mismo, podremos controlarlo y usarlo en beneficio propio.

Que el estrés no nos gane, que sea un reto para decir “aquí estoy  yo, no me muevo”.

Adrián Oscar Vaca Guzmán

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